La tradición textil mapuche es de larga data e implica un traspaso cultural muy rico entre las generaciones del pueblo indígena, especialmente de madre a hija. Los textiles de origen mapuche llevan en sí mismos mucha información cultural que es importante saber reconocer, como los colores y la simbología.

Las tejedoras de la Fundación Chol-Chol usan exclusivamente lana de oveja y elaborar sus telares en sus hogares, de acuerdo con el tamaño de la prenda que desean elaborar. Los colores se consiguen sólo con vegetales y minerales de sus mismos lugares.

La técnica del telar mapuche es una técnica ancestral, en la que predominan los símbolos geométricos y en la cual la tejedora tiene amplia libertad para repetir o recrear símbolos, según el objetivo del textil.

El proceso de elaboración es lento y exigente y generalmente una tejedora realiza todo el proceso de elaboración, que incluye el lavado de la lana, el hilado, el teñido y el tejido. Si desea saber más de este proceso, haga clic aquí

 

 

Muchos conceptos y significados culturales del pueblo mapuche se han traspasado a lo largo de los años a través de símbolos en los tejidos. La Fundación Chol-Chol, a través de la investigación voluntaria de Timothy Podkul en el año 2002, recopiló diversos símbolos y sus significados con sus tejedoras mapuches asociadas.

 

 

 

El proceso del teñido natural se basa en colores sacados de la vegetación y de los minerales presentes en la naturaleza, según las técnicas indígenas que se han traspasado por generaciones. Escondidos en la corteza, las hojas, raíces y a veces las flores, se encuentran colores que, luego de ser hervidos, penetran la lana para no salir más. Esa es la ventaja del teñido natural: es eterno y único. Para teñir hay que hervir durante una hora como mínimo la materia vegetal escogida, que luego se deja remojando. Después de extraer el agua, se echa la lana y se cuece durante veinte minutos más para que quede un color firme. Finalmente se lava bien la lana hasta que el agua salga transparente.

Para que las lanas no se destiñan se usan los "mordientes": entre los más habituales está la sal y la piedra lumbre, pero antiguamente las mujeres mapuche usaban la orina podrida y la ceniza u hollín que quedaba en el techo de las rukas. La Flor del Matico da el amarillo que no se sale a diferencia del Michay, por ejemplo. El Notro florecido tiñe anarajando. Las hojas del Maqui mezcladas con flores de Chilco dan un tono morado. Para obtener el color café, por ejemplo se usa la cáscara de cebolla, Barba de Palo o la raíz del Michay. El rojo intenso natural es difícil de encontrar en la actualidad, ya que escasea el árbol que lo proveía: el Tineo.

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